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Enero: cuando el calendario fiscal se duplica

Actualizado: 11 ene



Enero marca el inicio del año, pero en materia fiscal supone algo muy concreto para autónomos y empresas: la coincidencia de obligaciones trimestrales y resúmenes anuales.


No es un mes más. Es un mes especialmente sensible desde el punto de vista contable y fiscal. Y, sin embargo, sigue siendo uno de los grandes desconocidos para muchos empresarios.


Por qué enero concentra más obligaciones

Durante este mes no solo se presentan los modelos correspondientes al último trimestre del ejercicio anterior (mensual si estás obligado a ello). También se presentan los resúmenes anuales, documentos que recogen y consolidan toda la información declarada a lo largo del año.


Esto implica una doble exigencia:

  • que los datos trimestrales (o mensuales) estén correctamente declarados, y

  • que los resúmenes anuales cuadren exactamente con lo ya presentado.

Cuando esto no ocurre, los problemas suelen aparecer de forma inmediata.


Los modelos más habituales que confluyen en enero

Sin entrar en tecnicismos innecesarios, estos son algunos de los modelos que habitualmente se presentan en este mes:

  • Modelos 111 y 190: relacionados con las retenciones practicadas a trabajadores y profesionales.

  • Modelos 115 y 180: vinculados a las retenciones por alquileres.

  • Modelos 303 y 390: correspondientes al IVA del último trimestre y su resumen anual.

Cada uno cumple una función concreta dentro del sistema tributario, y todos deben ser coherentes entre sí.


El verdadero problema: la falta de conocimiento básico

La dificultad no suele estar en la existencia de los modelos, sino en el desconocimiento de:

  • qué obligaciones afectan a cada negocio,

  • qué modelos son exigibles en cada caso,

  • y qué responsabilidad corresponde al empresario.

Cuando esta información no se comprende, se tiende a delegar sin entender, a confiar en explicaciones incompletas o en consejos ajenos al ámbito profesional. Y es entonces cuando aparecen los errores, las prisas de última hora y la sensación de descontrol.


Entender no sustituye al asesor, lo refuerza

Comprender la agenda fiscal básica no convierte a nadie en asesor, ni es ese su objetivo. Pero sí permite al empresario:

  • anticiparse,

  • hacer mejores preguntas,

  • y valorar correctamente el trabajo del profesional que le acompaña.


En No te fíes del cuñado dedico un capítulo completo a explicar de forma clara los modelos más habituales y sus plazos, precisamente para cubrir esta necesidad: que el empresario sepa qué toca y cuándo toca.

Enero no tiene por qué vivirse con angustia. Pero exige algo imprescindible: conocimiento básico y planificación.

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