TENGO ASESOR, ¿PARA QUÉ NECESITO SABER TODO ESTO?

Hay una frase que he escuchado varias veces en el despacho:
“Gemma, para eso tengo asesoría.”
Y es verdad. Para eso estamos.
Una buena asesoría se ocupa de que tus impuestos se presenten correctamente, tu contabilidad esté al día, las nóminas salgan, las obligaciones se cumplan y tú puedas dedicar tu tiempo a aquello que realmente sabes hacer: sacar adelante tu negocio.
Pero hay una parte que merece la pena conservar siempre en tus manos: entender qué está pasando en tu empresa. Porque una cosa es delegar la gestión y otra muy distinta dirigir sin conocer qué hay detrás de determinadas decisiones.
Y ahí empiezan muchas de las dudas que veo a diario.
¿CUÁNTO VOY A PAGAR DE IMPUESTOS?
Probablemente sea una de las preguntas estrella de cualquier asesoría. Y muchas veces llega cuando el trimestre está prácticamente terminado.
Tu asesor puede calcular los impuestos, presentar los modelos y explicarte las cifras, pero para dirigir un negocio es muy útil saber qué impuestos te afectan, cuándo llegan y qué parte del dinero que entra en tu cuenta tendrás que destinar a ellos.
El IVA es posiblemente el mejor ejemplo.
Cobrarlo puede producir durante unos meses una sensación maravillosa al mirar el banco. El problema aparece cuando Hacienda recuerda amablemente que ese dinero estaba simplemente de visita.
De hecho, una de las frases que más repito es:
“El IVA no es tuyo.”
Tener esto claro desde el principio permite reservar dinero, organizar mejor la tesorería y llegar a las fechas fiscales con bastante más tranquilidad.
¿CUÁNTO ME CUESTA REALMENTE CONTRATAR A ALGUIEN?
Otra situación habitual.
Necesitas incorporar a una persona y empiezas haciendo números con su salario. Pero una contratación implica más cosas: Seguridad Social, vacaciones, pagas extraordinarias, posibles complementos, prevención de riesgos laborales y otras obligaciones asociadas a tener trabajadores.
Conocer el coste aproximado antes de tomar la decisión puede cambiar mucho las cuentas.
Y, sobre todo, permite responder a la pregunta verdaderamente importante:
¿Puede mi negocio asumir esta contratación de forma sostenible?
Ese tipo de decisiones merece una conversación con tu asesor antes de firmar, no después.
¿MI NEGOCIO GANA DINERO?
Aquí suele aparecer otra confusión bastante frecuente.
Miramos la cuenta bancaria. Hay dinero, respiramos. Pero el saldo del banco cuenta solamente una parte de la historia.
Puedes tener dinero en la cuenta y tener facturas pendientes de pagar, impuestos que llegarán dentro de unas semanas o gastos comprometidos que todavía no se han cargado.
Por eso merece la pena entender, aunque sea de forma básica, cuánto facturas, cuáles son tus costes, qué margen tienes y cuánto necesitas vender para cubrir tus gastos.
Y para ello necesitas conocer los números que realmente importan en tu empresa.
¿QUÉ OBLIGACIONES TENGO?
Fiscalidad, laboral, facturación, protección de datos, prevención de riesgos laborales, licencias, normativa de consumidores...
Dependiendo de la actividad, las obligaciones cambian.
Tu asesoría te ayudará a gestionarlas, pero saber cuáles afectan a tu negocio te permite anticiparte y, sobre todo, preguntar, porque hay algo que ocurre mucho más de lo que pensamos: damos por hecho que alguien se está ocupando de determinadas cuestiones cuando realmente nunca hemos hablado de ellas.
Una conversación a tiempo puede ahorrar bastantes problemas.
HABLAR CON TU ASESOR TAMBIÉN FORMA PARTE DE DIRIGIR
Para mí, una buena relación entre empresario y asesor funciona precisamente así.
El empresario conoce su negocio y el asesor aporta conocimiento técnico, experiencia y una visión externa.
Y entre los dos toman mejores decisiones.
Por eso siempre recomiendo preguntar.
“¿Por qué pago esto?”
“¿Cuánto debería reservar para impuestos?”
“Estoy pensando en contratar a alguien, ¿hacemos números?”
“Quiero realizar esta inversión, ¿cómo afecta a mi empresa?”
“¿Hay algo que debería planificar antes de final de año?”
Son preguntas normales.
Y deberían tener respuestas que puedas entender. La fiscalidad, la contabilidad y el mundo laboral pueden ser complejos, pero la explicación tiene que estar en un lenguaje real.
ENTENDER TU NEGOCIO TAMBIÉN FORMA PARTE DE DIRIGIRLO
Precisamente de todas esas conversaciones nació “No te fíes del cuñado”.
Durante años me encontré explicando una y otra vez las mismas cuestiones en el despacho. Cambiaban los clientes, cambiaban los negocios, pero muchas dudas se repetían.
Así que decidí reunirlas en un libro.
Con ejemplos cotidianos, historias reales, situaciones que cualquier autónomo o pequeño empresario puede reconocer y bastante humor, porque ya que tenemos que hablar de impuestos, por lo menos intentemos hacerlo llevadero.
Mi intención era muy sencilla: acercar la fiscalidad, la contabilidad y el mundo laboral a las personas que realmente tienen que convivir con todo ello cada día.
Tu asesor seguirá haciendo su trabajo. Y tú podrás hacer mejor el tuyo: dirigir tu negocio entendiendo qué está pasando. Delegar es una decisión empresarial. Entender es otra. Y probablemente una de las más importantes.
Gemma Cuena Gil
Autora de “No te fíes del cuñado”




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